5 clásicos de la literatura de montaña


No ha sido nada fácil hacer esta pequeña lista de propuestas. Principalmente por varias cuestiones. La primera, el gusto personal del que escribe, enamorado de la época dorada del alpinismo. La segunda, el amplio abanico de disciplinas deportivas que implica la práctica del montañismo, para este caso concreto consideraré la escalada en roca, ya sea en rutas cortas de máxima dificultad o gigantescas paredes, y el alpinismo, donde englobaremos todas las actividades de montaña en un entorno glaciar o nevado.

Además, la literatura de montaña, a estas alturas y a mi humilde parecer, ya se ha ganado el título de género literario. Ya sea por el volumen de tomos que podemos encontrar en las librerías, como por el tiempo que llevan publicándose.

Así que, como digo, no ha sido nada fácil elegir 5 títulos que abarquen con maestría casi 250 de historia alpina.  Aquí va mi propuesta, sin orden determinado.

1. Los Conquistadores de lo Inútil (1963) – Lionel Terray 

Lionel Terray en la cumbre del Makalu. FUENTE: Summit Post.

Sin duda uno de los mejores libros de montaña y de viajes, si me apuras. En él se narran las intrépidas aventuras de una de las cordadas más influyentes de todos los tiempos, formada por los inigualables Lionel Terray y Louis Lachenal.

Esta pareja de guías se dedicó a pasearse por las rutas más comprometidas de los Alpes, como las Grandes Jorasses, el Eiger o el Piz Badile, antes de dar el salto a los Himalayas, donde cosecharon inmensas epopeyas (primer ascenso a un ochomil con el Annapurna o el Makalu). Después de las aventuras asiáticas, Terray se llevó el gato al agua en Sudamérica con la primera ascensión al imponente Fitz Roy.

Lo mejor del libro, aparte del extenso viaje que nos propone Terray, es el tono de la narración. El guía francés resulta cercano y amistoso en todo momento. Deja de lado la parafernalia belicista y heroica con la que muchos de sus coetáneos narran sus propias aventuras, resultando en un texto escrito para hacer amigos y no para encumbrar un ego.

2. Besa o Mata. Confesiones de un escalador en serie (2002) – Mark Twight

Mark Twight en el Mont Blanc. FUENTE: jlunjew.blogspot.com.es/

Uno de los alpinistas más controvertidos de su generación y precursor de las actividades extremas que se llevan a cabo en la actualidad por un puñado de “locos”.

Mark Twight es sinónimo de rápido y ligero, de apostar el todo por el todo, de burlarse de la ética montañera tradicional, en definitiva, un punk de la montaña.

Este libro recoge una selección, comentada por el autor, de algunos de los mejores artículos que publicó durante su etapa de “yonki” de la adrenalina. Siempre con un estilo directo, sin concesiones a la frivolidad, sin aspectos románticos, con más entraña que corazón.

Aún así, gracias a las aventuras extremas de Twight, viajaremos de Chamonix a Alaska, pasando por la Antártida (para grabar un anuncio de TV) y los Himalayas. Y conoceremos los primeros pasos de alpinistas de la talla de Steve House.

Una pequeña joyita para alpinistas existencialistas.

3. Campo 4. Recuerdos de un escalador de Yosemite (1994) – Steve Roper

Bridwell y cía tras la primera ascensión en el día a la Nose de el Capitán. FUENTE: Wikipedia.org

Dejamos de lado las heladas vertientes alpinas para aterrizar en la soleada California. Concretamente nos encontramos bajo la sombra del imponente Capitán, en el parque nacional de Yosemite, el santuario del “big wall”.

Durante casi 70 años las kilométricas paredes del parque permitieron a variados grupos de jóvenes desarrollar la escalada en roca como nunca ha sucedido en la historia de los deportes de montaña.

Primero vinieron los pioneros como Sálathe, que trajeron la ética del viejo continente. Después surgió una de las batallas más épicas en pos del buen estilo entre Hardin y Robbins. En los años 70, los hippies, beatniks y demás exiliados sociales, poblaron los bosques de Yosemite y comenzaron el asedio al Capitán, dejando una infinidad de líneas para la posteridad entre drogas alucinógenas y atuendos estrafalarios.

Yosemite ha sido, es y será, una de las piedras angulares del montañismo y su entretenida historia merece, sin lugar a dudas, ser conocida y reconocida.

4. Flor de Gaube (2004) – Alberto Martínez Embid

Protas y su mítico recorrido. FUENTE: Txastimendiak.

Pero basta ya de hablar de países lejanos. Nuestros querido Pirineos también han vivido su pequeña revolución alpina (o pirineista), sobre todo, entorno al majestuoso Vignemale.

Nos encontramos a principios del S. XIX, cuando la técnica de escalada en hielo implicaba el tallaje de innumerables escalones con un piolet del tamaño y el peso de una lanza medieval. Brulle, Bazillac y el mítico guía Passet, se sitúan bajo la inmensa cicatriz, tapizada de hielo, que recorre la vertiente norte del Vignemale. Están bien armados de determinación y con un as en la manga, el excelente piolet bautizado como Flor de Gaube. Con menos no habrían podido tallar los más de 1300 escalones que fueron necesarios para ascender esta mítica y, todavía hoy en día, reputada línea pirenaica.

Para mí, la lectura repentina de este librito de montaña supuso una grata sorpresa. Primero, resulta muy agradable estar familiarizado con los topónimos y paisajes del Pirineo, lo que hace el recorrido del libro muy visual. Segundo, la historia es realmente bonita, ya que tiene todos los ingredientes necesarios, una montaña difícil, protagonistas evocadores y un piolet especial, cuya leyenda merece ser recordada.

5. Las Montañas de la Mente (2005) – Robert MacFarlane

La última expedición al Everest de Mallory. FUENTE: Adventure Journal.

Para terminar, me gustaría incluir este maravilloso ensayo. En él, MacFarlane se afana en encontrar las razones que empujan a la gente a practicar el alpinismo, en muchas ocasiones poniendo en peligro su propia vida .

Comienza haciendo un estupendo y entretenido repaso histórico sobre la percepción social de las montañas, desde el más puro terror mitológico hasta los cantos románticos a la bondad humanista de las cordilleras, para después introducir, a modo de ejemplo, la que podría considerarse como la relación alpinista-montaña más misteriosa de la historia del alpinismo: George Mallory y el Everest.

He de decir que este libro tiene un carácter más académico que los demás. Aunque sus páginas guarden numerosas aventuras, el objetivo real del mismo es resolver el misterio que dejó planteado Mallory cuando le preguntaron por qué volver al Everest por tercera vez y él respondió: porque está ahí (ya veremos qué sucede con el aura legendaria de este momento). Aún así, su lectura es extremadamente amena y merece la pena zambullirse en los aspectos psicológicos del alpinismo. Algo que a mi entender, transforma esta actividad física en algo mucho más profundo que un deporte.

Fitz Roy y sus consortes. FUENTE: Mountain Photography.

Espero que os guste mi selección. Como habréis podido comprobar he intentado dar un repaso general a los deportes de montaña que impliquen llegar a una cumbre, desde los comienzos hasta la actualidad, desde la escalada en roca hasta el hielo, desde los Himalayas hasta los Pirineos, dejando para el final un interesante ensayo sobre historia y psicología del montañismo.

Este propósito ha hecho que deje fuera otros títulos que también merecen un lugar en cualquier biblioteca montañera de postín. Así que, a continuación, una pequeña propina.

  • Montañas de una Vida – Walter Bonnati.
  • Annapurna. Primer 8000 – Maurice Herzog.
  • La Montaña es mi Reino – Gaston Rebuffat.
  • El Primero de la Cuerda – Roger Frison-Roché.
  • Tocando el Vacío – Joe Simpson.
  • Mi Mundo Vertical – Jerzy Kukuzcka.
  • K2. El Nudo Infinito – Kurt Diemberger.
  • La Araña Blanca – Heinrich Harrer.
  • Cita con la Cumbre – Juanjo San Sebastián.
  • La Montaña Desnuda – Reinhold Messner.
  • Mal de Altura – Jon Krakauer.

Ya tenéis lectura para rato!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Expediciones, Literatura, Lugares, Personajes y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a 5 clásicos de la literatura de montaña

  1. Buenas.
    Solo querría hacer una precisión. Quien aparece en la foto de la cima del Makalu no es Lionel Terray sino su compañero de cordada Jaun Couzy.
    La foto sí la hizo Terray.

    Supongo que el error proviene de aquí http://www.summitpost.org/everest-michael-ward/779004

    pero en la misma página http://www.summitpost.org/over-the-sharp-summit-of-makalu-in-1955/785903 aclaran el error en los comentarios.
    Tmabién aquí lo avalan http://www.mountainsoftravelphotos.com/Makalu/Main.html

    Tmabién yo me he encontrado con la misma contradicción pero viendo retratos de ambos alpinistas queda claro que se trata de Couzy.

    Gracias por la recopilación.

    Un saludo

    • geonopia dijo:

      Muchas gracias por tu comentario. Me ha resultado encantador ponerle cara al grandísimo Jean Couzy, otro gran alpinista a menudo e injustamente olvidado!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s