Nuevo mapa mundial de unidades ecológicas terrestres de alta resolución


ecoexplorer

Tras un pequeño periodo de hibernación, Geonopia vuelve a encontrar la inspiración para haceros llegar lo mejor de la Geografía, esta vez de la mano del USGS y de Esri los cuales, corporativismos aparte, son dos titanes de la investigación, el desarrollo y la divulgación geográfica.

Una vez más, han desarrollado un gran trabajo con Ecoexplorer: este pequeño visor geográfico permite reunir en una misma pantalla, y con un manejo bastante intuitivo, unidades ecológicas, zonas bioclimáticas, unidades geomorfológicas, litología y cobertura del suelo mediante una interfaz sencilla y agradable, poniendo al alcance de cualquier navegador enormes cantidades de datos espaciales, y con una resolución de 250 m nada despreciable.

Una excelente plataforma divulgativa, pero también útil en las aulas, que viene a enriquecer un poco más la cada vez mayor “caja de herramientas” de divulgación geográfica de libre acceso, junto por ejemplo al recientemente liberado Google Earth Pro o al proyecto OneGeology.

Más información en WIRED, o en la web de Esri aqui o aqui. 

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¿Cuánto tarda en formarse un glaciar?


Típica pregunta que te asalta cuando te paras ante un glaciar: ¿Cuánto tiempo hará falta para que se forme uno de estos?. Por supuesto, es una pregunta con trampa, pues depende de innumerables factores climáticos, topográficos y geológicos, así que la respuesta solo se puede acotar a una región concreta. Es más, en el contexto de calentamiento global actual, ¿cómo se va a formar un nuevo glaciar?.

Glaciar Svínafellsjökull (Islandia). FUENTE: Foto James Balog, www.arstechnica.com

Glaciar Svínafellsjökull (Islandia). FUENTE: Foto James Balog, http://www.arstechnica.com

Intentemos resolver las dudas poniéndonos en contexto. Muchos recordarán la célebre explosión del volcán Santa Helena en 1980. La cuestión es que el edificio volcánico, que alcanzaba los 2950 m.s.n.m. y sostenía numerosos sistemas glaciares (5 km2), colapsó de manera catastrófica (quedó en 2550) llevándose consigo el 70% de los hielos perpetuos que lo cubrían y dejando un enorme cráter con forma de anfiteatro de 2 kms de ancho y 700 metros de altura en su cara norte.

Extensión de las glaciares del monte ST. Helens antes y después de la erupción de 1980. FUENTE: USGS.

Extensión de las glaciares del monte ST. Helens antes y después de la erupción de 1980. FUENTE: Adaptado de Brugman and Post (1981), USGS.

En los años siguientes, aparecieron los primeros neveros permanentes en el área entre el  domo de lava formado tras la erupción y la vertiente norte del anfiteatro. Posteriormente, gracias a la sucesiva acumulación de derrubios provenientes de las paredes del cráter, la acción de intensas nevadas, repetidas avalanchas y la geomorfología del cráter (umbría), en 1996 se pudo constatar que ya existía un nuevo glaciar de una superficie de 0,1 km2, un espesor medio de 100 m. (200 m. máx), formado en un 60% por hielo y un 40% por rocas volcánicas.

Vista Aérea del Crater Glacier en el año 2000. FUENTE: Schillint et al., 2004.

Vista Aérea del Crater Glacier en el año 2000. FUENTE: Schillint et al., 2004.

Así es, en tanto solo 16 años, gracias a unas condiciones extraordinariamente favorables, aparece el llamado Amphitheatre Glacier o Tulutson Glacier o Spirit Glacier o Tamanawas Glacier, aunque finalmente se decidió que el glaciar más joven de Estados Unidos -y quizás del planeta- se llamara Crater Glacier (super original).

Pero la historia no se acaba aquí. En el año 2000 se calcula que el Crater Glacier tiene un volumen de 120.000.000 m3. Entre el 2004 y el 2008 el St. Helens vuelve a presentar actividad volcánica, apareciendo nuevos domos que estrangulan al Crater Glacier, obligándole a extenderse en dos lenguas de hielo que terminarán por rodear completamente lo domos.

Crater Glacier y espina de domo en el año 2005. FUENTE: USGS.

Crater Glacier y domo en el año 2005. FUENTE: USGS.

Unión de las dos lenguas glaciares rodeando los domos del cráter en 2009. FUENTE: USGS.

Unión de las dos lenguas glaciares rodeando los domos del cráter en 2009. FUENTE: USGS.

Hoy el treintañero Crater Glacier ha seguido creciendo hasta superar el km2 de superficie, conviertiéndose en el glaciar más extenso del St. Helens (sin hielo anterior a 1980!). Desafortunadamente no se puede decir lo mismo de sus vecinos, los cuales están totalmente desaparecidos o, en el mejor de los casos, menguando a pasos agigantados. Cosas de la topografía…

Para terminar os dejo con unos simpáticos “selfies” del Crater Glacier para que veáis su dinámica entre los años 2005 y 2010.

Así que, la respuesta a la pregunta que inicia esta entrada sería:

No tengo ni idea, depende de muchos factores, pero conozco un glaciar que, bajo condiciones extraordinariamente favorables, se formó en tan solo 20 años, más o menos…Lo que parece ser el tiempo mínimo necesario para que aparezcan estas maravillas de la Naturaleza!

Referencias

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Nuevo Mapa Geológico de Marte


En esta breve entrada veraniega dedicada a los enamorados de la geología planetaria, el USGS nos trae una magnífica nueva cartografía del Planeta Rojo. Desde el Valle Marineris al Monte Olimpo, todos los accidentes geológicos marcianos son visibles en un nivel de detalle excelente. Un excelente trabajo acompañado de una memoria de 48 páginas Disfrutado!

Fuentes:

http://pubs.usgs.gov/sim/3292/

http://www.wired.com/2014/07/new-geologic-map-mars-usgs/

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Las Dunas en España


Dunas_de_Maspalomas

La Península Ibérica es un territorio de gran diversidad geomorfológica, en el que al contrario que muchos otros territorios europeos, la larga línea de costa y las particulares condiciones climáticas del interior dan un sorprendente protagonismo en el paisaje a los modelados eólicos. En esta entrada os dejo una obra monográfica editada por la Sociedad Española de Geomorfología, afortunadamente de libre acceso.

De las dunas fósiles pleistocenas de la Tierra de Pinares vallisoletana (y las menos conocidas de tierras manchegas), hasta los arenales canarios, pasando por grandes hitos de la geomorfología dunar ibérica como Doñana, y sin olvidar otros depósitos eólicos como los particulares y desconocidos loess centroibéricos, este libro recorre desde la perspectiva geomorfológica estas maravillas naturales, apoyado en los últimos avances científicos, y ofreciendo igualmente ideas acerca de la gestión y conservación de estos morfo/ecosistemas que de tanta riqueza biológica y espectacularidad dotan al paisaje.

Una nueva forma de ver los arenales en los que muchos pasan las vacaciones!

Disfrutadlo!

Parte 1

Parte 2

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Simbiosis, geología y cambio climático


Por fin me animo a participar en la VII edición del Geocarnaval, alojado en el blog Veritas est in puteo. Y que mejor tema para ello que el que me llevó a dar mis primeros gateos científicos.

Alguno estará pensando qué tienen que ver la simbiosis,  la geología y el cambio climático. La respuesta es sencilla: los líquenes. Este simpático e irreductible organismo, nacido de la perfecta comunión entre hongo y alga, ha resultado ser uno más de los nexo de unión entre dos disciplinas científicas aparentemente desconectadas (ojo!).

Un par de líquenes luchando por su supervivencia. FUENTE: Commons Wikimedia.

Allá por la década de los 50, un botánico austriaco llamado Roland Beschel publicaba el primer artículo que proponía la utilización de líquenes como medio de datación de superficies rocosas expuestas a la intemperie. La premisa sobre la que se apoyaba era sencilla: ciertas especies de líquenes, bajo unas condiciones ambientales homogéneas, crecen a una tasa constante. Por lo tanto, midiendo el tamaño de los mismos, es posible conocer la edad relativa del sustrato sobre el que se asientan. Sobre esta base teórica nacía la liquenometría.

Rhizocarpon Geographicum, el auténtico protagonista de la liquenometría. FUENTE: Commons Wikimedia.

Beschel tuvo el atino de fijarse en que algunas especies de líquenes, como el Rhizocarpon geographicum, crecen a unas velocidades extremadamente lentas (0.2-2 mm/año, en función de las condiciones ambientales) lo que nos da la oportunidad de encontrar individuos de varios cientos, e incluso miles, de años. Además, lo indestructibles líquenes se distribuyen prácticamente por todos los hábitats terrestres, incluso se han mandado algunos al espacio y han vuelto vivitos y coleando después de ser sometidos a innombrables torturas.

Excursión de líquenes en la ISS. En la esquina superior izquierda aparece nuestro amigo R.Geographicum. FUENTE: Science Daily.

El método de datación es sencillo, elegante y barato. Primero debemos encontrar líquenes de nuestra especie bien asentados en varios sustratos de edad conocida, los cementerios son una fuente de conocimiento maravillosa. Segundo, medimos los más grandes (lo más viejos). Tercero, trasladamos los datos a una gráfica en la que relacionamos año con tamaño. Un poquito de estadística y ¡voilà!. Ya tenemos una curva y tasa de crecimiento y nuestra ecuación para extrapolar tamaños a fechas.

Una preciosa curva de crecimiento liquénico para R. Geographicum. FUENTE: Larocque and Smith 2004.

Aún así, no todo son ventajas. La resolución de la datación liquenométrica alcanza unos 500 años (polémica), si queremos minimizar los errores. Su aplicación está bastante restringida a ciertos ambientes, sobre todo alpinos, periglaciares y glaciares, además de a sustratos silíceos (se está trabajando en ampliar las posibilidades). No siempre resulta sencillo encontrar sustratos colonizados de edad conocida, por lo que deberemos complementar su aplicación con otros métodos de datación, como la dendro. El proceso de muestreo puede llevar a graves errores. La fisiología y ecología del liquen aún no está bien estudiada  Y, finalmente, su utilidad se reduce a un ámbito regional donde las condiciones ambientales sean homogéneas.

A estas alturas, los ávidos lectores ya habrán relacionado el título del post con la liquenometría. Así es, los líquenes (simbiosis) pueden darnos una valiosa información geocronológica (geología) y su aplicación en regiones frías está permitiendo estudiar los efectos del calentamiento global (cambio climático) en la dinámica glaciar.  Gracias a la datación de los depósitos morrénicos que van quedando tras el abandono del hielo es posible elaborar una cronología del fenómeno, así como tasas de ablación del mismo, predicción de líneas de equilibrio (punto que separa el área del glaciar donde gana masa de la porción que pierde). Por supuesto toda esta información puede contribuir al entendimiento del cambio climático.

Cronología glaciar establecida con liquenometría en los Andes bolivianos. FUENTES: Jomelli et al. 2009.

Aunque la mayor parte de los estudios están dirigidos al estudio de la criosfera, la liquenometría ha servido también para estudiar otros fenómenos geológicos, como procesos gravitacionales y terremotos. Incluso se ha utilizado para evaluar la estabilidad de taludes antes de construir sobre ellos.

¿Y en España cómo andamos con el tema?. Pues bastante bien, la verdad. Se han hecho trabajos muy interesantes aplicando la liquenometría para datar depósitos de derrubios gravitacionales en Pirineos. También se han dado algunos pinitos en glaciares rocosos islandeses. Actualmente, existe un grupo del IGME que ha datado desprendimientos de origen sísimico en Lorca (así es, sobre carbonatos y en regiones templadas). Y luego estoy yo, intentando aplicar las técnicas liquenométricas en pedreras de la Mancha (allá por el final aparece mi humilde contribución) para estimar su dinámica durante la Pequeña Edad del Hielo .

A la caza de líquenes en un cementerio manchego. FUENTE: Elaboración propia.

A modo de conclusión diré (aunque no pueda ser objetivo) que la liquenometría es estupenda. Por el precio de un calibre, cuarto de jamón serrano, un tomate y barra de pan, podrás visitar hermosos cementerios y ruinas centenarias. Y ya de paso, te volverás a casa con una buena pista para establecer la cronología de diversos fenómenos geológicos, además de anécdotas para participar en el próximo Carnaval de Geología, porque cogerse un avión y organizar una expedición a las grandes cordilleras o a los polos ya es otro cantar.

Más info:

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Utilizando cadáveres para modelizar el flujo glaciar


En ocasiones me resulta realmente sorprendente la creatividad que muestran ciertos investigadores. Donde el pueblo llano solo ve una historia curiosa, ellos encuentran la razón para hacer ciencia de calidad. Sin duda, algunas de las investigaciones más influyentes de la actualidad se han cimentado sobre una genial idea, situación a menudo poco considerada en el mundo científico.

Aletschgletscher, el glaciar más grande de Europa, en la región del Valais suizo. FUENTE: Swisseduc.ch

En este caso, cuando los periódicos anunciaron que unos alpinistas británicos habían encontrado los restos de tres personas en el glaciar suizo de Aletschgletscher, presumiblemente pertenecientes a tres hermanos desaparecidos en 1926, un par de cerebros se pusieron a darle vueltas al asunto y llegaron a la conclusión de que podrían utilizarlos para estimar la dinámica del hielo de este glaciar.

Prismáticos encontrados junto a los restos. FUENTE: Daily Mail

Se sabe que todo lo que engulle un glaciar en su zona de acumulación (ganancia neta de hielo),  tras experimentar un transporte constante debido al flujo natural del hielo, acabará aflorando en la superficie de su zona de ablación (pérdida neta de hielo). En este caso, los cuerpos recorrieron más de 10 kms, descendiendo unos 800 metros de desnivel, a una velocidad de entre 100-200 m/año, antes de ser encontrados 86 años más tarde. Todo un paseo si se tiene en cuenta el medio de transporte.

Trayectoria recorrida por los cuerpos. FUENTE: JOUVET y FUNK, 2014

Trayectoria recorrida por los cuerpos. FUENTE: JOUVET y FUNK, 2014

 

a) Elevación de la trayectoria. b) Velocidad a lo largo de la trayectoria. c) Posición a lo largo de la línea de flujo. FUENTE: JOUVET y FUNK, 2014.

a) Elevación de la trayectoria. b) Velocidad a lo largo de la trayectoria. c) Posición a lo largo de la línea de flujo. FUENTE: JOUVET y FUNK, 2014.

Una vez los investigadores han trazado el trayecto y el área de partida se atreven a conjeturar las causas de la muerte. Desechan rápidamente la caída en una grieta, pues una cordada de tres personas es relativamente segura (yo no estoy tan seguro). La hipótesis de la avalancha también queda descartada, ya que si se hubiera dado este fenómeno los cuerpos no habrían aparecido en un área tan reducida. La opción más lógica parece estar relacionada con el cansancio extremo y la hipotermia, pues se sabe que el tiempo empeoró mucho tras la partida de los hermano suizos.

Yo diría que esas grietas pueden tragarse un autobús con total impunidad. FUENTE: Blog Chamonix.com

Y, ¿para qué sirve todo esto?. Teniendo en cuenta que los Alpes son escenario de cientos de desapariciones al año, este método podría ayudar a predecir dónde y cuándo van a reaparecer lo restos de víctimas de accidentes, siempre que se conozca la zona del suceso. Además de facilitar a las autoridades las tareas de identificación de posibles nuevas apariciones, algo que se espera empiece a suceder con relativa frecuencia debido al cambio climático.

Referencias:

JOUVENT, G. y FUNK, M. 2014. Modelling the trajectory of the corpses of mountaineers who disappeared in 1926 on Aletschgletscher, Switzerland. Journal of Glaciology, Vol. 60, No. 220, 255-261.

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5 clásicos de la literatura de montaña


No ha sido nada fácil hacer esta pequeña lista de propuestas. Principalmente por varias cuestiones. La primera, el gusto personal del que escribe, enamorado de la época dorada del alpinismo. La segunda, el amplio abanico de disciplinas deportivas que implica la práctica del montañismo, para este caso concreto consideraré la escalada en roca, ya sea en rutas cortas de máxima dificultad o gigantescas paredes, y el alpinismo, donde englobaremos todas las actividades de montaña en un entorno glaciar o nevado.

Además, la literatura de montaña, a estas alturas y a mi humilde parecer, ya se ha ganado el título de género literario. Ya sea por el volumen de tomos que podemos encontrar en las librerías, como por el tiempo que llevan publicándose.

Así que, como digo, no ha sido nada fácil elegir 5 títulos que abarquen con maestría casi 250 de historia alpina.  Aquí va mi propuesta, sin orden determinado.

1. Los Conquistadores de lo Inútil (1963) – Lionel Terray 

Lionel Terray en la cumbre del Makalu. FUENTE: Summit Post.

Sin duda uno de los mejores libros de montaña y de viajes, si me apuras. En él se narran las intrépidas aventuras de una de las cordadas más influyentes de todos los tiempos, formada por los inigualables Lionel Terray y Louis Lachenal.

Esta pareja de guías se dedicó a pasearse por las rutas más comprometidas de los Alpes, como las Grandes Jorasses, el Eiger o el Piz Badile, antes de dar el salto a los Himalayas, donde cosecharon inmensas epopeyas (primer ascenso a un ochomil con el Annapurna o el Makalu). Después de las aventuras asiáticas, Terray se llevó el gato al agua en Sudamérica con la primera ascensión al imponente Fitz Roy.

Lo mejor del libro, aparte del extenso viaje que nos propone Terray, es el tono de la narración. El guía francés resulta cercano y amistoso en todo momento. Deja de lado la parafernalia belicista y heroica con la que muchos de sus coetáneos narran sus propias aventuras, resultando en un texto escrito para hacer amigos y no para encumbrar un ego.

2. Besa o Mata. Confesiones de un escalador en serie (2002) – Mark Twight

Mark Twight en el Mont Blanc. FUENTE: jlunjew.blogspot.com.es/

Uno de los alpinistas más controvertidos de su generación y precursor de las actividades extremas que se llevan a cabo en la actualidad por un puñado de “locos”.

Mark Twight es sinónimo de rápido y ligero, de apostar el todo por el todo, de burlarse de la ética montañera tradicional, en definitiva, un punk de la montaña.

Este libro recoge una selección, comentada por el autor, de algunos de los mejores artículos que publicó durante su etapa de “yonki” de la adrenalina. Siempre con un estilo directo, sin concesiones a la frivolidad, sin aspectos románticos, con más entraña que corazón.

Aún así, gracias a las aventuras extremas de Twight, viajaremos de Chamonix a Alaska, pasando por la Antártida (para grabar un anuncio de TV) y los Himalayas. Y conoceremos los primeros pasos de alpinistas de la talla de Steve House.

Una pequeña joyita para alpinistas existencialistas.

3. Campo 4. Recuerdos de un escalador de Yosemite (1994) – Steve Roper

Bridwell y cía tras la primera ascensión en el día a la Nose de el Capitán. FUENTE: Wikipedia.org

Dejamos de lado las heladas vertientes alpinas para aterrizar en la soleada California. Concretamente nos encontramos bajo la sombra del imponente Capitán, en el parque nacional de Yosemite, el santuario del “big wall”.

Durante casi 70 años las kilométricas paredes del parque permitieron a variados grupos de jóvenes desarrollar la escalada en roca como nunca ha sucedido en la historia de los deportes de montaña.

Primero vinieron los pioneros como Sálathe, que trajeron la ética del viejo continente. Después surgió una de las batallas más épicas en pos del buen estilo entre Hardin y Robbins. En los años 70, los hippies, beatniks y demás exiliados sociales, poblaron los bosques de Yosemite y comenzaron el asedio al Capitán, dejando una infinidad de líneas para la posteridad entre drogas alucinógenas y atuendos estrafalarios.

Yosemite ha sido, es y será, una de las piedras angulares del montañismo y su entretenida historia merece, sin lugar a dudas, ser conocida y reconocida.

4. Flor de Gaube (2004) – Alberto Martínez Embid

Protas y su mítico recorrido. FUENTE: Txastimendiak.

Pero basta ya de hablar de países lejanos. Nuestros querido Pirineos también han vivido su pequeña revolución alpina (o pirineista), sobre todo, entorno al majestuoso Vignemale.

Nos encontramos a principios del S. XIX, cuando la técnica de escalada en hielo implicaba el tallaje de innumerables escalones con un piolet del tamaño y el peso de una lanza medieval. Brulle, Bazillac y el mítico guía Passet, se sitúan bajo la inmensa cicatriz, tapizada de hielo, que recorre la vertiente norte del Vignemale. Están bien armados de determinación y con un as en la manga, el excelente piolet bautizado como Flor de Gaube. Con menos no habrían podido tallar los más de 1300 escalones que fueron necesarios para ascender esta mítica y, todavía hoy en día, reputada línea pirenaica.

Para mí, la lectura repentina de este librito de montaña supuso una grata sorpresa. Primero, resulta muy agradable estar familiarizado con los topónimos y paisajes del Pirineo, lo que hace el recorrido del libro muy visual. Segundo, la historia es realmente bonita, ya que tiene todos los ingredientes necesarios, una montaña difícil, protagonistas evocadores y un piolet especial, cuya leyenda merece ser recordada.

5. Las Montañas de la Mente (2005) – Robert MacFarlane

La última expedición al Everest de Mallory. FUENTE: Adventure Journal.

Para terminar, me gustaría incluir este maravilloso ensayo. En él, MacFarlane se afana en encontrar las razones que empujan a la gente a practicar el alpinismo, en muchas ocasiones poniendo en peligro su propia vida .

Comienza haciendo un estupendo y entretenido repaso histórico sobre la percepción social de las montañas, desde el más puro terror mitológico hasta los cantos románticos a la bondad humanista de las cordilleras, para después introducir, a modo de ejemplo, la que podría considerarse como la relación alpinista-montaña más misteriosa de la historia del alpinismo: George Mallory y el Everest.

He de decir que este libro tiene un carácter más académico que los demás. Aunque sus páginas guarden numerosas aventuras, el objetivo real del mismo es resolver el misterio que dejó planteado Mallory cuando le preguntaron por qué volver al Everest por tercera vez y él respondió: porque está ahí (ya veremos qué sucede con el aura legendaria de este momento). Aún así, su lectura es extremadamente amena y merece la pena zambullirse en los aspectos psicológicos del alpinismo. Algo que a mi entender, transforma esta actividad física en algo mucho más profundo que un deporte.

Fitz Roy y sus consortes. FUENTE: Mountain Photography.

Espero que os guste mi selección. Como habréis podido comprobar he intentado dar un repaso general a los deportes de montaña que impliquen llegar a una cumbre, desde los comienzos hasta la actualidad, desde la escalada en roca hasta el hielo, desde los Himalayas hasta los Pirineos, dejando para el final un interesante ensayo sobre historia y psicología del montañismo.

Este propósito ha hecho que deje fuera otros títulos que también merecen un lugar en cualquier biblioteca montañera de postín. Así que, a continuación, una pequeña propina.

  • Montañas de una Vida – Walter Bonnati.
  • Annapurna. Primer 8000 – Maurice Herzog.
  • La Montaña es mi Reino – Gaston Rebuffat.
  • El Primero de la Cuerda – Roger Frison-Roché.
  • Tocando el Vacío – Joe Simpson.
  • Mi Mundo Vertical – Jerzy Kukuzcka.
  • K2. El Nudo Infinito – Kurt Diemberger.
  • La Araña Blanca – Heinrich Harrer.
  • Cita con la Cumbre – Juanjo San Sebastián.
  • La Montaña Desnuda – Reinhold Messner.
  • Mal de Altura – Jon Krakauer.

Ya tenéis lectura para rato!

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